La naturaleza, como el rancio dicho popular nos cuenta, es sabia. Un buen ejemplo lo tenemos aquí. El calor convierte a los palomos de la plaza de España de Cádiz en casuales y oportunistas bañistas, regalando esta imagen que a más de uno le puede provocar envidia o, por qué no, simpatía al observar la acción espontánea como no cabe de otra forma de estas aves "urbanas".
La chica de Ipanema
Hace 2 semanas

No hay comentarios:
Publicar un comentario